viernes, 20 de marzo de 2015

ANTIFACES VENECIANOS

En el mes de Febrero hablamos sobre la celebración del Carnaval en diferentes lugares.
Nos fijamos en Venecia, los trajes , las máscaras y antifaces que utilizan, y nos pusimos a fabricar los nuestros.
¡OS MOSTRAMOS EL RESULTADO!



domingo, 8 de marzo de 2015

PISCINA CANCELADA

Hola familias, os comunicamos que se ha cancelado la actividad de la piscina por motivos ajenos a nosotros. De nuevo se ha puesto el agua verde y nos han dicho que no van a poder ir los colegios a hacer las actividades que teníamos programadas.
Lo sentimos mucho, pero este año no va a poder ser, lo seguiremos intentando al año que viene.

martes, 3 de marzo de 2015

TRABAJANDO CON EL PROYECTOR

Los alumnos de 3º de Primaria realizamos muchas actividades con proyector en clase, así aprovechamos los recursos que nos da la Editorial SM.
Hoy nos ha gustado mucho la clase de Naturales y nos ha parecido muy divertida. Hemos visto los cambios de estado de la materia y cómo se llaman las fases de estos cambios. Después hemos hecho en común una serie de ejercicios relacionados con lo aprendido.

sábado, 21 de febrero de 2015

MIÉRCOLES DE CENIZA

El pasado miércoles, 18 de febrero, celebramos en el cole el Miércoles de Ceniza y con ello la entrada de la Cuaresma. 








Hicimos algunos propósitos de cambio... Primero cambiamos nosotros y nuestro alrededor irá cambiando. It´s time to change!!! Es lo que nos dice el vídeo que vimos en esa celebración.

jueves, 19 de febrero de 2015

AFLUENTES DEL RÍO EBRO

Como ya sabéis estamos trabajando el relieve, más concretamente, el relieve de Aragón. Una de las cosas que estudiamos son los ríos. Aquí os pongo un enlace en el que encontraréis  unos mapas para que podáis repasar de una forma diferente.



A continuación os pongo un juego para que coloquéis los ríos vosotros mismos, hay ríos que no los tenéis que estudiar, intentad colocar solamente los que conocéis.

lunes, 16 de febrero de 2015

DON CARNAL Y DOÑA CUARESMA

Este cuento es muy apropiado para las fechas en las que estamos, pues este miércoles es Miércoles de Ceniza y dará comienzo la Cuaresma.

Hoy hemos estado en la Biblioteca y lo hemos contado. Había información que ya conocíamos sobre el Carnaval y la Cuaresma, pero el cuento nos ha hecho pensar en otras cosas...

"CUENTO DE DON CARNAL Y DOÑA CUARESMA" 

Como todos sabéis, estamos en Carnaval, todo es fiesta y diversión pero… ¿por qué lo celebramos, alguien lo sabe? Os contaré una historia, escuchad.

 Hace mucho, mucho tiempo, en un lejano pueblo gobernaba don Carnal, el rey del Carnaval. Todos los años, por estas fechas, aparecía disfrazado y permitía a todo el mundo divertirse de la manera que cada uno quisiese. Y todos, como si estuviesen embrujados, lo hacían. Unos pasaban días y noches bailando, otros aprovechaban para disfrazarse y cometer fechorías ocultos tras sus mascaras, algunos hacían batallas de naranjas, tomates y huevos, y había quienes comían y comían sin parar, también les daba por gastar bromas pesadas a los demás…Como veis, lo que iba a ser algo divertido, acabó convirtiéndose en algo desordenado y peligroso. Todo este jaleo no gustaba nada a Doña Cuaresma, que era una vieja de siete piernas, poco comedora y nada amiga de tanta fiesta. Ella siempre lo advertía: “Esto no es bueno, se desperdicia mucha comida, las bromas son muy peligrosas, se cometen muchos robos… Hay que parar todo esto o va a ocurrir alguna desgracia”. Don Carnal no hacía caso alguno: “¡Bah!, eres una vieja sosa, aburrida y envidiosa. ¡Vete a tu casa a comer tu bacalao y deja nos divertirnos!”. En vista de que Don Carnal no le hacía ni caso y temerosa de que algo grave ocurriese, Doña Cuaresma decidió luchar contra el reinado de Don Carnal a su manera. Mientras él trataba de llevarse a la gente de fiesta y les animaba a cometer maldades: robar chuches, correr por los pasillos, jugar al balón en las casas, pellizcar a los amigos, tirar papeles de todos los colores a la calle, hacer grandes banquetes y comilonas tirando a la basura lo que sobraba, cantar en la biblioteca… Ella intentaba deshacer el embrujo, convencerles que aquello no era bueno, había que tranquilizarse. Muchos días estuvo Doña Cuaresma intentando que la gente lo entendiese, porque, atraídos por tanta diversión, se dejaban llevar por Don Carnal. Pero poco a poco, quizás cansados ya de tanta fiesta, los habitantes del pueblo se fueron poniendo del lado de Doña Cuaresma, hasta que no quedó nadie que siguiese a Don Carnal, que se encontró sólo y aburrido. Cuando todos se dieron cuenta de los destrozos, la suciedad y los robos que se habían cometido, declararon a Don Carnal culpable de todo ello y le impusieron un castigo: sólo podría comer espinas de pescado y espinacas durante los cuarenta días que durase el reinado de Doña Cuaresma. Durante esos cuarenta días, como habían desperdiciado tanta comida, tendrían que comer sopas con aceite, agua y verduras y sólo los domingos podrían comer pescado, y es por ello que, para poner fin al reinado de Don Carnal, celebraron el “Entierro de la sardina”, con la sardina enterraron las maldades cometidas y comenzaron una nueva vida en la que tendrían que recuperarse de tanta diversión inconsciente y arreglar los destrozos producidos, aprendiendo a convivir y divertirse en paz.

viernes, 13 de febrero de 2015

EL DESVÁN DE LA ABUELA

Aquí os ponemos un cuento de Carnaval que trabajamos en clase.
De este cuento sacamos la conclusión que a veces, aunque nos propongan un plan alternativo al que nosotros queríamos hacer, nos podemos divertir muchísimo. 

EL DESVÁN DE LA ABUELA

La primera vez que Celia subió al desván de la abuela era carnaval. Habían ido al pueblo justo aquel fin de semana, y Celia estaba enfadada porque, por culpa de aquel viaje, se había perdido la fiesta del cole.
Por eso, se pasó enfurruñada toda la tarde de viernes y parte del sábado. Menos mal, que a la hora de la comida llegaron los tíos con su prima Teresa, que era un año mayor que ella.
– ¿Qué te pasa? – preguntó su prima al verla tan disgustada.
Celia le contó que se había perdido la fiesta de carnaval del colegio, que iban a ir todos sus amigos, que hasta tenían disfraz y que ella… ¡con lo que le gustaba disfrazarse!
Teresa se acercó a ella y cubriéndose la boca con la mano para que nadie la escuchara le susurro:
– Después de comer, cuando duerman la siesta, vamos al desván. ¡Verás como se te olvida lo del cole!
– Pero…
– Ssssh…¡no deben enterarse!
Claro que los mayores no debían enterarse: los niños tenían prohibido subir al desván. Decían que las escaleras eran peligrosas porque estaban muy viejas. Decían que nada se le había perdido ahí a los niños, que solo había polvo, arañas, cucarachas…
Por eso a Celia nunca se le había ocurrido contradecir aquella norma: ¿cucarachas?, ¡no, gracias! Sin embargo aquel fin de semana estaba siendo tan aburrido que una pequeña aventura no le vendría mal.
El desván estaba oscuro y olía a polvo. Teresa abrió una de las ventanas y el sol iluminó la habitación. Estaba llena de trastos, de cajas de cartón, antiguas camas, sillas con patas rotas, maletas de piel gastada.
Y un enorme baúl.
Era un baúl precioso de madera oscura. Tenían remates dorados en las esquinas y una inscripción con las iniciales de la abuela. Teresa y Celia lo abrieron con curiosidad y no pudieron reprimir una carcajada de felicidad cuando vieron lo que había dentro.
– ¿Pero de quién es esta ropa?
– Es de nuestras madres, de cuando eran jóvenes.
– ¿En serio? ¡Pero es feísimo!
– ¡Qué dices! Mira que bien me sienta…
Teresa se había puesto una estrafalaria chaqueta rosa chicle y unas enormes gafas de sol y se paseaba coqueta por el desván.
– ¡Es horrorosa! ¿De verdad se ponían esto?
– Claro. Era la moda. Todo el mundo iba así. Venga, anímate. ¡Ponte algo!
Celia escogió un vestido rojo con volantes. Luego lo cambió por una falda amarilla y una chaqueta negra. Y por un vestido de lana. Y por una camisa de cuadros. Y por unos pantalones anchos. Y por una gabardina gris. Aquel baúl no tenía fin.
Teresa y Celia estaban tan entretenidas probándose ropa, disfrazándose de ejecutivas exitosas, o de escritoras bohemias, o de estrellas de cine, que ni siquiera se dieron cuenta de que sus madres habían subido al desván.
Cuando las niñas las vieron se asustaron pensando que iban a regañarlas. Pero nada de eso ocurrió. Ambas se acercaron al baúl y empezaron a sacar ropa, a probársela, a mirarse en el viejo espejo de la pared.
– No me puedo creer que este vestido siga aquí – exclamó sorprendida la madre de Teresa.
– ¡Esta era mi chaqueta favorita!
– ¡Pero si era mía!
– ¿Qué dices? Esta me la compré yo cuando me fui de viaje a…
Teresa y Celia miraron a sus madres divertidas. Parecía como si ellas también se hubieran vuelto niñas de repente. Fue así como las cuatro pasaron la tarde probándose ropa antigua, contando historias de cuando eran jóvenes, haciéndose fotos…
Tal vez la fiesta del cole había sido buena. Pero Celia supo, mirando a su madre y a su tía riéndose como niñas, que aquella fiesta improvisada de carnaval no la cambiaría por nada del mundo.